Una parte de la banca privada de Mónaco es adquirida por en manos libanesas

Una parte de la banca privada de Mónaco es adquirida por en manos libanesas

La compañía francesa de banca privada KBL Richelieu y su filial en Mónaco ha sido comprada por el banco libanés SGBL, que quiere convertir a KBL en una «plataforma bancaria internacional de primer orden».

El sector de la banca privada continúa recuperándose en Europa. El banco libanés SGBL anunció la semana pasada que iba a comprar el pequeño banco privado francés KBL Richelieu y su filial, KBL Mónaco.

Las dos instituciones que gestionaban, respectivamente, alrededor de dos mil y mil millones de euros de activos a finales del año pasado convertirán KBL European Private Bankers (KBL EPB), en una red de «sucursale» especializadas en wealth management.

«Una plataforma bancaria internacional»

Para SGBL, la compra de estos dos pequeños bancos privados debe permitir un «desarrollo de Francia como centro financiero reconocido que tiene una fuerte proximidad cultural con Líbano. Esta institución pretende mediar en la construcción de una plataforma líder de banca internacional» con sede en Francia y Mónaco, afirmó la entidad libanesa en un comunicado. El establecimiento, que ofrece servicios de banca minorista, corporativa y privada, ahora es propiedad del empresario libanés, Antoun Sehnaoui.

Tras la fusión que se concluirá en la primera mitad del próximo año, SGBL, que hoy maneja unos 18 mil millones de euros en activos, creará un nuevo grupo llamado Richelieu Finance Company.

Un tamaño crítico difícil de alcanzar en Francia

KBL EPB, lleva siendo gestionado desde 2012 por una poderosa familia de Qatar a través de la participación en el capital de KBL. La venta de estas dos entidades, marca el fracaso de su intento por construir un entidad de banca privada de referencia en el mercado francés.

Dadas las restricciones reglamentarias a las que están sujetas, los bancos privados ahora se ven obligados a crecer para seguir siendo rentables. Los expertos creen que los actores implicados en la gestión de patrimonio deben gestionar al menos 10 mil millones de euros de activos, el doble que hace unos años, para continuar en el sector. Esto explica las numerosas fusiones que está experimentando los negocios offshore y la banca privada.

En este contexto, KBL EPB, que logró cerca de 60 mil millones de euros de activos a principios de este año, ha hecho cinco adquisiciones en tres años para el tamaño crítico en sus otras ubicaciones. En noviembre, empujó sus peones en los Países Bajos al poner sus manos en las actividades locales del banco suizo Lombard Odier.

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