Actividad bancaria del Principado de Mónaco

Actividad bancaria del Principado de Mónaco

Aunque en un principio, la banca privada estaba pensada para los ricos residentes en Mónaco, en la actualidad esto ha cambiado. Muchos factores han contribuido al desarrollo de Mónaco como un centro financiero y bancario en los últimos 10 años, como la presencia de una base normativa controlada por el Banco de Francia y la ausencia de retenciones en el pago de los intereses.

Los datos nos dicen que Mónaco tiene 300.000 cuentas bancarias abiertas para una población que no supera los 40.000 habitantes entre monegascos (5.000) y extranjeros residentes (30.000). Por lo tanto, alrededor del 85% de los clientes de los bancos no son residentes.

Aunque la mayoría de los servicios bancarios son adquiridos por particulares, la banca comercial también ha experimentado un incremento, especialmente en los préstamos bancarios y en la apertura de cuentas bancarias offshore corporativas.

Regulación interna de la actividad bancaria de Mónaco

La base jurídica de la actividad bancaria de Mónaco se deriva de la Ley de Bancos francesa, complementado con la Ley sobre Empresas y Crimen de Mónaco. El secreto bancario está reflejado en el artículo 57 de la ley francesa mientras que las leyes monegascas ponen el foco de atención en evitar el blanqueo de dinero.

Diversas entidades están dedicadas a la supervisión de la actividad bancaria de Mónaco como la Comisión de Control de Actividades Financieras (CCAF), el Servicio de Información y Control de los Circuitos Financieros (SICCFIN), la Asociación Monegasca de Actividades Financieras (AMAF), y por último, la Asociación de Directores de Cumplimiento Normativo (AMCO).

Acuerdos fiscales internacionales con otros países

El secreto bancario está más comprometido en el caso de los ciudadanos franceses que tengan conexiones con Mónaco ya que en 2001 el Ministerio de Finanzas de Francia llegó a un acuerdo con Mónaco para evitar el lavado de dinero. Es por esto, que los empleados de la banca monegasca que observen transacciones sospechosas tienen la obligación de comunicarlo.

En 2004, Mónaco fue forzado a unirse al régimen de la Directiva Europea sobre fiscalidad del ahorro para evitar la evasión fiscal y se acordó establecer una imposición fiscal que afecta a los residentes de la Unión Europea en Mónaco. De este modo, los residentes de la UE que tengan ingresos en Mónaco deberán repatriar a su estado miembro de origen el 75% de lo que consigan.

Además, en 2009, Mónaco se comprometió a aumentar la transparencia con el objetivo de que la OCDE lo eliminara de la lista negra de paraísos fiscales.

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